El silencio no es una ausencia, es un lenguaje. Día Mundial del Mimo 2026
Con motivo del Día Mundial del Mimo, celebrado el 22 de marzo, deseo dirigir palabras de reconocimiento a todas las artistas y todos los artistas, pedagogas y pedagogos, organizadoras y organizadores, estudiantes y espectadores que co crean el mundo del arte del mimo en Polonia, en Europa y en todo el mundo.
La pantomima es una de las disciplinas más exigentes y, al mismo tiempo, más excepcionales de las artes escénicas. Su fuerza no proviene del efecto, de la ornamentación ni de la simplificación del mensaje, sino de una precisión extraordinaria, de la disciplina y de una técnica profundamente desarrollada. Es un arte que no necesita de la palabra para hablar de lo más importante. Al contrario, su esencia reside en la capacidad de construir un mundo completo, claro y conmovedor sin recurrir al texto hablado.
Por eso mismo conviene decirlo hoy con claridad: la verdadera pantomima no se apoya en la palabra. No porque la palabra sea menos importante, sino porque en esta disciplina no es necesaria. Los actores y directores de mimo poseen herramientas de oficio que les permiten construir significados, relaciones, dramaturgia, emociones e imágenes escénicas mediante el cuerpo, el ritmo, la energía, el pensamiento, la precisión del movimiento, la tensión y la composición del espacio. Este es uno de los mayores rasgos distintivos de este arte y, al mismo tiempo, la fuente de su fuerza.
En un mundo desbordado por el exceso de mensajes, la pantomima nos recuerda que el ser humano puede conmoverse profundamente no solo por lo que se dice, sino también por lo que se encarna, por lo que está presente y es verdadero. El silencio en la pantomima no es una ausencia. Es una elección artística consciente. Es un lenguaje. Lleva en sí una riqueza particular de significados. Es también un arte que puede emocionar y, en ocasiones, al mismo tiempo hacer reír, revelando en su ligereza algo muy humano, tierno y verdadero.
En toda Europa se crean cada año numerosos espectáculos de pantomima y de teatro basado en el arte del mimo. Esto demuestra que esta disciplina no solo perdura, sino que sigue inspirando, desarrollándose y encontrando nuevas formas de presencia. En este contexto, Polonia sigue siendo un lugar importante, aunque la escala de la producción nacional continúa siendo mucho menor. En nuestro país, a veces surgen apenas unos pocos espectáculos de auténtico arte de la pantomima en el transcurso de un año, y también hay años en los que no surge ninguno. Por eso mismo, conviene valorar aún más cada intento honesto, consciente y técnicamente riguroso de desarrollar este arte y de crear espacios para su presentación.
Un lugar importante dentro del entorno europeo de la pantomima lo ocupa el Festival Internacional del Arte del Mimo, que se celebra en Varsovia y que desde hace años construye un espacio de encuentro con los fenómenos más destacados de la pantomima contemporánea, el teatro físico y el teatro del movimiento. Este festival no solo presenta espectáculos de Polonia y del extranjero, sino que también recuerda la relevancia del mimo como arte escénico autónomo, que exige respeto, conocimiento y coherencia. Gracias a su larga presencia y a su consistencia artística, se ha convertido en uno de los lugares más importantes de diálogo en torno al arte del mimo en Europa.
En muchos países europeos, entre ellos Chequia, Alemania, Francia, España, Eslovaquia, el Reino Unido, Bélgica, los Países Bajos, Portugal e Italia, el arte del mimo y el teatro físico siguen presentes en la educación artística y en los programas de las escuelas de teatro, tanto públicas como privadas. Esto es una señal importante de que el trabajo con el cuerpo, el silencio, la estructura del movimiento y la construcción no verbal de significados se entiende como una parte esencial de la formación del actor contemporáneo.
El Día Mundial del Mimo no es, por tanto, solo una ocasión para celebrar, sino también un momento para recordar. Recordar que la pantomima no es un complemento del teatro, no es una curiosidad anacrónica y no es un arte incompleto. Es un arte pleno. Autónomo. Exigente. Vivo. Necesario.
Que este día sea una expresión de reconocimiento hacia los maestros del pasado, los creadores del presente y la joven generación que asume el desafío de trabajar en esta disciplina extraordinariamente exigente. Que sea también una voz firme en defensa de la calidad, la precisión y la identidad del arte del mimo.
Allí donde el cuerpo habla plenamente, la palabra ya no necesita añadir nada más.
Bartłomiej Ostapczuk
Centro de Pantomima de Varsovia
